100 metros

"Dicen que 100 metros es lo máximo que hay, no me conformo, no lo quiero, sólo prométeme que tú quieres Bailar".


"100 metros" es una canción que habla de una persona que de repente empieza a perder sus capacidades motrices de modo que, tareas tan simples como la de amarrarse los zapatos se vuelven muy complejas. Un día, sin avisar, su cuerpo no le responde más. Se había encontrado cara a cara con la Esclerósis Múltiple y ésta le había dado un bofetón.

Yo creo que así como a él, cada uno de nosotros, sin comparar la gravedad, un día nos encontramos con nuestra propia Esclerosis Múltiple, esa que nos deja inmóviles sin saber qué hacer y preguntándonos ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué a mi? ¿Por qué ahora?

La respuesta es que, a veces la vida te pega una patada fuerte y en la cabeza, caes de cara contra el piso, sientes hundirte en un vacío oscuro donde todo está nublado, sin saber a donde ir y sin nadie que sea capaz de entregarte ese consuelo que tanto necesitas. Puedes permanecer un tiempo indeterminado en este laberinto de confusión, renegando de la vida porque te jugó mal.

La buena noticia es que siempre llegará un momento en que te darás cuenta de que debes de levantarte y seguir adelante. Puede ser que no te queden fuerzas para salir corriendo, pero poco a poco podrás mover un dedo, una mano y finalmente apoyarte con todo el brazo para levantarte. Cuando pienses que ya lo tienes todo controlado, tal vez te vuelvas a caer sin saber otra vez por qué. Es en este momento cuando aprendes a esperar, a recobrar el aliento y lo más importante es que aprendes a intentarlo otra vez, tan sólo un paso a la vez y así tus cien metros y otros más. Ahora, échate a andar, toma tu bicicleta, nada y desafía ese frío mar y a cada amanecer ve y dile:

"Si rendirse es una opción, no voy a seguirte".

Termina ese triatlón y conviértete en ese Ironman que sabe que volverá a caer, pero una y otra vez se levantará y retomará el camino a la meta.

¡Reconstrúyete y aprende a vivir con lo que ahora hay!