Mi experiencia con la minería de Bitcoins

"Hace poco me inicié en el mundo de la minería de criptomonedas y aunque tuve cerca a algunos amigos que conocían del tema, cada uno en distinta medida, ninguno de ellos me quitó el miedo sobre la seriedad y formalidad del tema, hasta el día de ayer".


Vivo en Sudamérica, específicamente en Chile y no sé si soy un Early Adopter, Late Adopter o una mezcla de ambos. Lo que sí sé, es que durante el segundo semestre de 2017, las noticias y los insistentes mensajes de diferentes amigos y de algún familiar, hicieron que me cuestionara sobre la oportunidad de comercializar Bitcoins. Entonces, un día le pedí a un amigo del trabajo, del que yo sabía que había invertido una pequeña cantidad de dinero en minería de criptomonedas, que me explicara sobre el Blockchain y su relación con estas nuevas monedas. Hoy, agradezco a este amigo, Jesús, porque no sólo se tomó el tiempo para explicarme de manera sencilla los temas técnicos relacionados, sino que además, me enseñó en qué empresas se podía minar (Hashflare y Genesis), cuáles son algunas de las más conocidas billeteras electrónicas online (Xapo, Exodus y otras), etc.

Pasaron los días y me animé a investigar mucho más, pero miles de preguntas me asaltaban la cabeza cada vez que miraba la página de Hashflare con ese diseño precario o cada vez que llegaba a una página web de alguna empresa que ofrecía una billetera electrónica online y/o una tarjeta de débito para retirar los bitcoins convertidos a dólares, a través de cajeros automáticos. ¿Serán páginas creadas para estafar a la gente? ¿Tendrán algún respaldo o soporte fiable? ¿Serán hackeadas dentro de poco? ¿Será el Bitcoin una burbuja a punto de estallar en cualquier momento? ¡Uuufff! Qué problema resolver todas estas incógnitas y me di cuenta que sólo habían tres opciones:

  1. Cerrar todas esas decenas de pestañas que tienes abiertas en el navegador y olvidarte del tema, manteniendo seguro el poco o mucho dinero/crédito que puedas tener disponible.
  2. Lanzarte de cabeza a la piscina y rezarle a todos tus santos, dioses o energías iluminadoras para que no pierdas lo invertido.
  3. Ingresar al mundo de la minería de criptomonedas con un capital pequeño, aceptando mentalmente que existe un 90% de probabilidades de pérdida, es decir que estás a punto de "pagar" por validar el tema y aprender de sus reglas.

Yo me decidí por la tercera opción. No elegí realizar exchange, arbitraje o trading de criptomonedas, porque con mi inexperiencia, el riesgo de perder el dinero aumentaba a un 99.8%. La minería entregaba una promesa de la que aferrarse. Así que, elegí comprar capacidad de minado en Hashflare, del tipo SHA-256, debido a que mi amigo Jesús también minaba allí y con mis compras él recibiría bonificaciones, según el programa de referencia del que disponen. Sin embargo, de tres compras que realicé, sólo recibió una bonificación del 10% del total de la compra y las otras dos tuvieron "problemas técnicos con las cookies" y al parecer se perdieron en el limbo. La promesa de Hashflare está plasmada en un forecast detallado de los Bitcoins que recibirás durante el año que dura el contrato.

De pronto, llegó la noticia de que hackearon la Bolsa de Valores de Corea del Sur y el valor del Bitcoin sufrió un retroceso importante, bajando desde los gloriosos USD $ 20,000, hasta unos asquerosos USD $ 9,000. Empecé a morderme las uñas, debido a la incertidumbre generada y al poco tiempo en el que ocurrieron estos eventos. Para terminar de afianzar este temor, Hashflare bloqueó los retiros de los Bitcoins minados, indicando que habían problemas técnicos producidos por la elevada cantidad de transacciones que estaban ocurriendo en ese momento. Mi desasosiego era tremendo y pensé que en cualquier momento bloquearían mi cuenta y todo mi dinero desaparecería en el ciberespacio, dejándome una deuda más en mi alicaída tarjeta de crédito o peor aún, que ésta podría haber sido clonada.

Al cabo de un par de semanas y viendo que mi cuenta seguía activa, pero aun sin poder retirar los Bitcoins ganados, decidí reinvertirlos en mayor capacidad de minado. Esta transacción se llevó a cabo de manera exitosa e inmediata. Con este respiro, pensé que tal vez no estaba siendo estafado y empecé la búsqueda de la mejor opción de una billetera electrónica. Esta vez, mi amigo Álvaro, me convenció de adquirir una billetera física, argumentando las diferentes razones por las que corrían menos riesgos de ser hackeadas, frente a otras que funcionan de manera online.

Álvaro utiliza una billetera Ledger Nano S, pero tomándome un tiempo para investigar, encontré la Trezor y por llevarle la contra de alguna forma a mi amigo, fue ésta última la que compré por internet.

Unas semanas atrás, Hashflare reactivó el retiro de Bitcoins, siempre que la cantidad ganada sea mayor o igual a 0.0502 BTC. Era la oportunidad que estaba esperando para comprobar a ciencia cierta que todo esto no era una quimera, así que habiendo configurado mi recién estrenada billetera electrónica, me dispuse a retirar mis primeros pedacitos de Bitcoin obtenidos. Toda la operación fue un éxito, muy simple y rápida. La vida tenía sentido otra vez.

En un mes y medio he recuperado cerca de la mitad de la inversión, al menos en el mundo virtual y ahora me queda vivir la experiencia de convertir estos pedacitos de Bitcoin en dólares y así pagar mis cuentas. Ya tengo un potencial comprador y si no, lo haré a través de alguna empresa de exchange, con Orionx, que actualmente funciona para Chile.