100 metros

"Dicen que 100 metros es lo máximo que hay, no me conformo, no lo quiero, sólo prométeme que tú quieres Bailar".


"100 metros" es una canción que habla de una persona que de repente empieza a perder sus capacidades motrices de modo que, tareas tan simples como la de amarrarse los zapatos se vuelven muy complejas. Un día, sin avisar, su cuerpo no le responde más. Se había encontrado cara a cara con la Esclerósis Múltiple y ésta le había dado un bofetón.

Yo creo que así como a él, cada uno de nosotros, sin comparar la gravedad, un día nos encontramos con nuestra propia Esclerosis Múltiple, esa que nos deja inmóviles sin saber qué hacer y preguntándonos ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué a mi? ¿Por qué ahora?

La respuesta es que, a veces la vida te pega una patada fuerte y en la cabeza, caes de cara contra el piso, sientes hundirte en un vacío oscuro donde todo está nublado, sin saber a donde ir y sin nadie que sea capaz de entregarte ese consuelo que tanto necesitas. Puedes permanecer un tiempo indeterminado en este laberinto de confusión, renegando de la vida porque te jugó mal.

La buena noticia es que siempre llegará un momento en que te darás cuenta de que debes de levantarte y seguir adelante. Puede ser que no te queden fuerzas para salir corriendo, pero poco a poco podrás mover un dedo, una mano y finalmente apoyarte con todo el brazo. Cuando pienses que ya lo tienes todo controlado, tal vez te vuelvas a caer sin saber otra vez por qué. Es en este momento cuando aprendes a esperar, a recobrar el aliento y lo más importante es que aprendes a intentarlo otra vez, tan sólo un paso a la vez y así tus cien metros y otros más. Ahora, échate a andar, toma tu bicicleta, nada y desafía ese frío mar y cada amanecer ve y dile:

"Si rendirse es una opción, no voy a seguirte".

Termina ese triatlón y conviértete en ese Ironman que sabe que volverá a caer, pero una y otra vez se levantará y retomará el camino a la meta.

¡Reconstrúyete y aprende a vivir con lo que ahora hay!

Nostradamus, Apocalipsis y las Criptomonedas

"El profeta más famoso de la historia, Nostradamus, advirtió a la humanidad de sus amenazas: Los ricos morirán muchas veces".


El Bitcoin se desploma y no hay nada más que podamos hacer, tan sólo esperar.

Hace un par de días que vengo siguiendo el valor de varias criptomonedas, entre ellas Bitcoin, Ethereum, Ripple, Litecoin y Dash, esperando el momento adecuado para comprar a un bajo precio y luego vender cuando este valor haya subido. Sin embargo, lo que ha ocurrido es que todas estas monedas se han ido en picada consistentemente, experimentando pérdidas de hasta dos cifras porcentuales por día.

El principal afectado es el Bitcoin y su tendencia es a la baja. Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con Nostradamus? ¡Nada! o al menos me importa un carajo, pero el título era bueno para esta nota.

Los que nos metemos en el mundo de compra/venta de criptomonedas, que son valores con alta volatilidad, con el pasar de los días vamos interiorizando algunos hábitos ineludibles, tales como revisar varias veces al día los valores en diferentes mercados, estudiar gráficas lineales y logarítmicas, pero el principal de estos hábitos consiste en “leer noticias y más noticias”. Ahora, ¿Qué noticias nos interesan? Nos interesan noticias sobre lo que está pasando con las reglamentaciones, prohibiciones y aperturas en los grandes mercados, como China, Corea del Sur, Estados Unidos y recientemente India. También, es de interés saber si ocurrieron eventos de hackeo, manipulación del mercado o restricciones en las principales plataformas sociales. Este tipo de noticias y otras relacionadas, pueden afinar el olfato para saber si el precio va a bajar o va a subir. Inevitablemente tenemos que leer mucho si queremos ganar.

Las noticias de los tres últimos días, nos dejan datos interesantes, tales como que existe una creciente preocupación sobre la forma en que el Bitcoin ha llegado a sus máximos históricos. Se cree que los precios del Bitcoin y otras criptodivisas se han visto beneficiados artificialmente por la plataforma Bitfinex, la cual está siendo investigada por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de Estados Unidos. La agencia Bloomberg adelantó esta noticia, lo que condujo a una venta masiva en la mayoría de las monedas virtuales.

Otro dato interesante y tal vez uno de los más importantes, es que Facebook informó que prohibirá toda publicidad que "promueva productos y servicios financieros que con frecuencia están asociados con prácticas promocionales engañosas, como opciones binarias, ofertas iniciales de monedas y criptomonedas". Al parecer, existen varios emprendimientos que usaban publicidad en la plataforma para aumentar la expectativa por su próximo lanzamiento, sin ofrecer el respaldo necesario.

Una negativa noticia adicional, ocurrida este jueves, indica que el Gobierno de la India tomará "todas las medidas" para acabar con el uso de criptomonedas como método de pago en el país y advirtió que no las considera monedas legales.

No todo es gris y negativo en el horizonte, sino que por el contrario, desde hace algún tiempo atrás Japón reconoce las criptomonedas como medio de pago y Estado Unidos aceptó la divisa por vez primera en mercados de futuros.

La controversia generada entre la bancada de agentes del mercado que apuesta a que el valor de las criptomonedas va a seguir subiendo y la que sostiene que va a caer, entrega una oportunidad para el mercado de diferenciales. Esperemos a ver qué pasa en las próximas horas o días, tal vez se abra una ventana interesante por donde ingresar.

Mis primeros ingresos con Ripple

"Hoy compré, vendí y gané con la criptomoneda Ripple (XRP)".


Hace unos días atrás, mi amigo Álvaro me envió una imagen por whatsapp, donde me mostraba los estados de cuenta de diversas criptomonedas, entre ellas Bitcoin (BTC) y Ether (ETH). Sin embargo, él no disponía de monedas Ripple.

De la imagen mencionada anteriormente, lo que me llamó la atención fue el logo de la plataforma que él usa para comprar y vender criptomonedas, debido a que permite enlazar su cuenta bancaria, de modo que puede convertir sus criptomonedas a pesos chilenos y depositarlos directamente en su banco. Esta plataforma se llama Orionx.

Hoy por la mañana, desperté como de costumbre alrededor de las 7 am, pero el bichito de la curiosidad sobre Orionx, también despertó conmigo. Así que, ingresé a la plataforma y creé una cuenta personal. Debo decir que, me sorprendieron los diferentes mecanismos de seguridad y verificación de datos que posee, la verdad esperaba algo más rudimentario que una validación de dos pasos o una identificación y autorización de dispositivos.

Después de crear la cuenta en Orionx, proseguí con la configuración más importante, que consiste en enlazar mi cuenta bancaria con la plataforma, para lo cual se requiere de una verificación de propiedad, mediante una transferencia de $ 2179 Pesos Chilenos (CLP), hacia una cuenta vista de una persona que imagino trabaja o es fundadora de Orionx, Victoria Bolados Escobar, cuyo nombre obtuve a través del RUT, desde el padrón electoral publicado por el SERVEL en el año 2016. Realicé la transferencia y este monto fue abonado automáticamente a mi saldo en Pesos Chilenos, de mi cuenta en Orionx.

Al cabo de unos minutos, me pregunté si mi diminuto saldo serviría para comprar alguna criptomoneda, así que, ingresé a Coin Market Cap y observé que la gran mayoría de estas monedas había subido de precio. Entre ellas, Ripple se encontraba con un valor promedio de USD $ 1,31. Recordé que mi amigo Álvaro no dispone de esta moneda y como me gusta llevarle un poco la contra, me decidí a comprar todos los Ripple que pudiera con el escaso saldo que poseía en ese momento. La transacción duró un par de segundos y alcancé a comprar 2,755846 XRP.

Pasaron las horas del día y fui a visitar a Frank y Coni, una pareja de amigos que recientemente tuvieron un hermoso bebe. Ellos me habían invitado a almorzar y durante toda mi visita, nunca cerré la página web de Coin Market Cap, recargándola de tanto en tanto para ver si el valor del Ripple llegaba a sobrepasar en algún momento al que tenía cuando realicé la compra.

La tarde estaba por finalizar y el Ripple se había mantenido bastante estable, sin encontrar una oportunidad que me permitiera una venta beneficiosa. Pensé que tal vez en los próximos días se daría aquella oportunidad.

Unos minutos después, desanimado, recargo la página web una vez más y el Ripple había llegado a USD $ 1,40. Inmediatamente, cambié de ventana en el navegador de mi celular, donde tenía abierta la sesión de mi cuenta en Orionx y me apresuré a revisar el total de Pesos Chilenos que recibiría si realizaba la esperada venta en ese momento. Recibiría $ 2201 Pesos Chilenos. Presioné el botón "Vender", confirmé la venta y ahora tenía un saldo a favor de $ 22 Pesos Chilenos. Este monto podrá parecer una ridiculez, pero para mí significaba que no había perdido dinero y por el contrario, lo había ganado.

En resumen, conocí el funcionamiento de Orionx, verifiqué que el servicio es real, aprendí a comprar y vender una criptomoneda diferente al Bitcoin y no perdí dinero en el proceso.

¡Estoy feliz!

Mi experiencia con la minería de Bitcoins

"Hace poco me inicié en el mundo de la minería de criptomonedas y aunque tuve cerca a algunos amigos que conocían del tema, cada uno en distinta medida, ninguno de ellos me quitó el miedo sobre la seriedad y formalidad del tema, hasta el día de ayer".


Vivo en Sudamérica, específicamente en Chile y no sé si soy un Early Adopter, Late Adopter o una mezcla de ambos. Lo que sí sé, es que durante el segundo semestre de 2017, las noticias y los insistentes mensajes de diferentes amigos y de algún familiar, hicieron que me cuestionara sobre la oportunidad de comercializar Bitcoins. Entonces, un día le pedí a un amigo del trabajo, del que yo sabía que había invertido una pequeña cantidad de dinero en minería de criptomonedas, que me explicara sobre el Blockchain y su relación con estas nuevas monedas. Hoy, agradezco a este amigo, Jesús, porque no sólo se tomó el tiempo para explicarme de manera sencilla los temas técnicos relacionados, sino que además, me enseñó en qué empresas se podía minar (Hashflare y Genesis), cuáles son algunas de las más conocidas billeteras electrónicas online (Xapo, Exodus y otras), etc.

Pasaron los días y me animé a investigar mucho más, pero miles de preguntas me asaltaban la cabeza cada vez que miraba la página de Hashflare con ese diseño precario o cada vez que llegaba a una página web de alguna empresa que ofrecía una billetera electrónica online y/o una tarjeta de débito para retirar los bitcoins convertidos a dólares, a través de cajeros automáticos. ¿Serán páginas creadas para estafar a la gente? ¿Tendrán algún respaldo o soporte fiable? ¿Serán hackeadas dentro de poco? ¿Será el Bitcoin una burbuja a punto de estallar en cualquier momento? ¡Uuufff! Qué problema resolver todas estas incógnitas y me di cuenta que sólo habían tres opciones:

  1. Cerrar todas esas decenas de pestañas que tienes abiertas en el navegador y olvidarte del tema, manteniendo seguro el poco o mucho dinero/crédito que puedas tener disponible.
  2. Lanzarte de cabeza a la piscina y rezarle a todos tus santos, dioses o energías iluminadoras para que no pierdas lo invertido.
  3. Ingresar al mundo de la minería de criptomonedas con un capital pequeño, aceptando mentalmente que existe un 90% de probabilidades de pérdida, es decir que estás a punto de "pagar" por validar el tema y aprender de sus reglas.

Yo me decidí por la tercera opción. No elegí realizar exchange, arbitraje o trading de criptomonedas, porque con mi inexperiencia, el riesgo de perder el dinero aumentaba a un 99.8%. La minería entregaba una promesa de la que aferrarse. Así que, elegí comprar capacidad de minado en Hashflare, del tipo SHA-256, debido a que mi amigo Jesús también minaba allí y con mis compras él recibiría bonificaciones, según el programa de referencia del que disponen. Sin embargo, de tres compras que realicé, sólo recibió una bonificación del 10% del total de la compra y las otras dos tuvieron "problemas técnicos con las cookies" y al parecer se perdieron en el limbo. La promesa de Hashflare está plasmada en un forecast detallado de los Bitcoins que recibirás durante el año que dura el contrato.

De pronto, llegó la noticia de que hackearon la Bolsa de Valores de Corea del Sur y el valor del Bitcoin sufrió un retroceso importante, bajando desde los gloriosos USD $ 20,000, hasta unos asquerosos USD $ 9,000. Empecé a morderme las uñas, debido a la incertidumbre generada y al poco tiempo en el que ocurrieron estos eventos. Para terminar de afianzar este temor, Hashflare bloqueó los retiros de los Bitcoins minados, indicando que habían problemas técnicos producidos por la elevada cantidad de transacciones que estaban ocurriendo en ese momento. Mi desasosiego era tremendo y pensé que en cualquier momento bloquearían mi cuenta y todo mi dinero desaparecería en el ciberespacio, dejándome una deuda más en mi alicaída tarjeta de crédito o peor aún, que ésta podría haber sido clonada.

Al cabo de un par de semanas y viendo que mi cuenta seguía activa, pero aun sin poder retirar los Bitcoins ganados, decidí reinvertirlos en mayor capacidad de minado. Esta transacción se llevó a cabo de manera exitosa e inmediata. Con este respiro, pensé que tal vez no estaba siendo estafado y empecé la búsqueda de la mejor opción de una billetera electrónica. Esta vez, mi amigo Álvaro, me convenció de adquirir una billetera física, argumentando las diferentes razones por las que corrían menos riesgos de ser hackeadas, frente a otras que funcionan de manera online.

Álvaro utiliza una billetera Ledger Nano S, pero tomándome un tiempo para investigar, encontré la Trezor y por llevarle la contra de alguna forma a mi amigo, fue ésta última la que compré por internet.

Unas semanas atrás, Hashflare reactivó el retiro de Bitcoins, siempre que la cantidad ganada sea mayor o igual a 0.0502 BTC. Era la oportunidad que estaba esperando para comprobar a ciencia cierta que todo esto no era una quimera, así que habiendo configurado mi recién estrenada billetera electrónica, me dispuse a retirar mis primeros pedacitos de Bitcoin obtenidos. Toda la operación fue un éxito, muy simple y rápida. La vida tenía sentido otra vez.

En un mes y medio he recuperado cerca de la mitad de la inversión, al menos en el mundo virtual y ahora me queda vivir la experiencia de convertir estos pedacitos de Bitcoin en dólares y así pagar mis cuentas. Ya tengo un potencial comprador y si no, lo haré a través de alguna empresa de exchange, con Orionx, que actualmente funciona para Chile.